
El círculo de los mentirosos, Jean-Claude Carrière
El blog Filosofía se ha creado con el simple o difícil objetivo de hacernos pasar un buen rato a través de la reflexión y la libre opinión en asuntos filosóficos, los cuales, no se alejan demasiado de nuestra íntima realidad.



Después de un gran día de Sant Jordi y seguido de un estupendo fin de semana, para acabar de coronarlo todo, recibo el lunes 3 libros de regalo, dos de los cuales son un pack donde encuentro relatos e historias curiosas y denominadas por el autor cuentos filosóficos. La primera de las obras se llama "El círculo de los mentirosos, Jean-Claude Carrière"
De tanto en tanto y conforme vaya leyendo estos libros me apetece ir publicando cuentos que crea curiosos o interesantes. Según el propio autor: “las historias y cuentos nos hacen trascender el mundo y se introduce ya en la infancia de cada individuo, y acaso también en la de los pueblos, hasta el punto de hundir una raíz tan profunda que mantenemos nuestras invenciones humanas a lo largo de toda nuestra vida como una realidad incuestionable”.
Aquí va una de las historias que he encontrado en las primeras páginas que he empezado a leer:
La alegría de los peces
A propósito de la evidencia del mundo, un célebre diálogo, que ya encontramos en Chuang-tzu, ha recorrido todas las tradiciones orientales. En Corea, donde es muy popular, enfrenta a dos sabios, Zhuangzi y Huizi. Viajaban juntos y tuvieron que cruzar una pasarela situada sobre un riachuelo. Allí vieron unos peces que saltaban fuera del agua.
Zhuangzi se detuvo un instante para decirle a su compañero:
- ¡Mira como saltan los peces de alegría!
- Tú no eres un pez, ¿cómo puedes saber lo que da alegría a los peces?
- Tú no eres yo - dijo Zhuangzi- ¿Cómo puedes saber que ignoro lo que da alegría a los peces?
- Es cierto que yo no soy tú –dijo Huizi- y que no sé lo que sabes y lo que ignoras. Pero sí sé una cosa y es que tú no eres un pez. Y que, por consiguiente no sabes lo que da alegría a los peces.
- Vuelvo a tu primera pregunta –dijo Zhuangzi-. Tú no me has preguntado: “¿cómo puedes saber lo que da alegría a los peces?”. Al plantearme esa pregunta has admitido que yo conocía la respuesta. Si no, no me lo habrías preguntado.
- Y bien, ¿cómo la has sabido? – le preguntó Huizi.
- Pues muy sencillo. ¡Cruzando la pasarela!
La estructura del mundo para Tomas Hobbes (1588-1679) es sencilla y tiene sus raíces en la filosofía de los materialistas antiguos: Demócrito, Epicuro y Lucrecio. En el mundo no hay más que átomos y la materia ocupa el universo. La materia es eterna y ha existido desde siempre, es imposible crearla a partir de la nada ni aniquilarla. Los mundos que existen en el universo nacen y mueren, pero la materia de la que están hechos es perenne.
El movimiento de los átomos obedece las leyes de la mecánica descritas por Galileo, pero a pesar de regirse por ellas, el mundo es un caos que no persigue ningún objetivo. Lo único que sucede en el mundo está determinado por las leyes de la mecánica. En este sentido, Hobbes apostó por lo que se llama causalidad universal (=Demócrito) y negó, por tanto, el libre albedrío (diferenciándose de este modo de Epicuro).
Hobbes fue el primero en divulgar en los tiempos modernos una filosofía que suele denominarse materialismo mecanicista, es decir, la fe en que no hay más que cuerpos que se mueven según las leyes de la mecánica. La omnipresencia de las leyes de la mecánica que lo explican todo, abarcan no solamente el mundo físico (el movimiento de los cuerpos animados e inanimados) sino también el mundo psíquico o espiritual de las personas (percepciones, sueños, pensamientos, sentimientos, deseos… Todo esto no son más que movimientos de los átomos en nuestro cuerpo, en los nervios o en el corazón).
Desmarcándome de las teorías atomistas e intentando ahondar más en aspectos de percepción del mundo, me planteo las siguientes cuestiones: ¿Quién no goza de tener las cosas bajo control, hacerlas explicables y, en definitiva, que respondan a un sistema creado por nosotros mismos donde quede fuera lo contingente, lo azaroso...? ¿No es una forma de imponer un control a lo que nos rodea para hacernos sentir que no estamos perdidos en el mundo? ¿No tiende la ciencia y la cultura en general a ello? Inmersos en una sociedad en la que todo es explicable o mesurable, en donde no dejamos margen a la contingencia ¿No sería ésta una posible causa del tal “malestar del individuo” que se hace presente en sociedades contemporáneas? ¿Es posible que no estemos preparados para asumir, aceptar, conciliarnos con lo inexplicable, azaroso, contingente, vacío o como se le quiera llamar? ¿Los parámetros adquiridos para movernos en el mundo de la vida son los más adecuados? Y, en definitiva, ¿no es el intento simbólico o no tan simbólico de construir un puente del Estado de Naturaleza al Estado Social como hace Hobbes?

Llega ese momento
que substituyes
a eso que siempre
te acompañó.
Llega ese momento
en el que guardas
en el fondo de un cajón
aquello que siempre
te acompañó.
Nadie te enseñó
como vivir
sin eso que
siempre te acompañó.
Y que ahora forma
parte del interior
de un cajón.
Preguntas que hacer
con la llave que
abre ese cajón.
Tenerla es una puerta
al pasado,
No tenerla es una
puerta hacia el futuro..
Dos puertas y una
sola llave.
Si te desprendes
de lo que siempre
te acompañó
La llave préstala
a alguien donde
su pasado
signifique algo
más que un
viejo cajón.
Qué divertido es tirarse bolas de nieve, hacer muñequitos y ver como el paisaje se viste de blanco, pero en un día tan espectacular como el de ayer no sólo hubo momentos lúdicos.El día después de la gran nevada en Barcelona (y en toda Catalunya), todo el mundo habla del caos vivido por millares de personas atrapadas en trenes, autocares, coches, etc. durante larguísimas horas o, directamente, improvisando un lugar donde dormir. A pesar de existir una previsión meteorológica, queda en evidencia nuestros mecanismos y protocolos de actuación ante temporales adversos de estas características. Mi conclusión y la de cualquiera es que son muy insuficientes.
Personalmente lo pasé genial con la nieve, pero seguro que no pensaría igual si hubiera sido uno de los perjudicados por el temporal...
¿Se puede volver a repetir? ¿Es el "factor sorpresa" argumento suficiente para explicar tal caos? ¿Tiene algo que ver el cambio climático en todo esto? ¿Hay relación con otros temporales en otras regiones del planeta?
Me gusta pensar que a quienes toca tales responsabilidades de actuación se están poniendo las pilas en mejorar…


